Rosario siempre estuvo cerca.

Peñon del Águila | | 5 abril, 2018

Belgian Ipa y Belgian doble Ipa, por Fenicia (Rosario) y Peñón del Águila (Córdoba)

Los biermaster de Peñon y Fenicia trabajando juntos en la elaboración de la cerveza
Los Biermaster de Cerveza Peñon y Fenicia

Colaboración viene de colaborar y colaborar del latín collaborare y significa “trabajar juntos en un proyecto”. En el caso cervecero una colaboración suele ser mucho más amplia, no sólo implica trabajar, implica pensar, crear, innovar, aportar experiencias, viajar, probar cervezas, estimular los sentidos, combinar ingredientes, traer anécdotas del pasado y sobre todo forjar relaciones que siempre son perpetuas en el tiempo. Esto es lo que pasó en nuestra última colaboración junto a los rosarinos de FENICIA.

Decidimos encarar dos cocciones. Dos cervezas. Dos hermanas. La menor y la mayor.

La hermana menor será una Belgian IPA, mientras que su hermana mayor será una Belgian Doble IPA.

El mayor desafío en estos estilos pasa por el maridaje de los lúpulos con la leva belga. Una elección desafortunada puede generar un choque de sabores y aromas nada agradable… En nuestro caso, optamos por lúpulos de perfil marcadamente frutado (durazno, melón, fruta tropical, provenientes de El Dorado, Mosaic y Falconers Flight) y cítrico (naranja, mandarina, lima, del Amarillo, Citra y Mandarina Bavaria) buscando la armonía de esos flavores con el clavo de olor y pimienta de la levadura Belga.

Para empezar esta gira, Marce y Chevi viajaron a la ciudad que siempre estuvo cerca a cocinar la Belgian Doble IPA, la hermana mayor. En este estilo ampuloso conviven un trío de facetas bien marcadas: un elevado contenido alcohólico con buen soporte de malta limpia, levaduras belgas que aportan sus características notas a clavo de olor, pimienta y especias, y una exagerada cantidad de lúpulos.

Para elevar el contenido alcohólico, sin generar excesivo cuerpo y dulzor residual, utilizamos Candy Sugar, como es habitual en las cervezas belgas. Ya con la receta definida comenzamos a cocinar, molimos los granos, preparamos el Candy y entre charlas y fuegos comenzó la maceración. Luego de algunas horas el mosto estaba listo para enfriar y agregar las levaduras. Se compartió el infaltable costillar con el gran equipo de Fenicia, limpieza del rigor y directo a la ruta rumbo a Malagueño, ahora con Rulo y Daniel (de Fenicia) con nosotros.

A la mañana siguiente, con el sol que hacía una hora tiraba sus primeros rayos sobre la planta, comenzamos a cocinar la Belgian IPA. La hermana menor. No podía faltar la división de tareas así que mientras uno calentaba el agua y preparaba la molienda, otros organizaban la parrilla y otros a elegir el costillar y las mollejas… Como toda buena noticia, rápidamente corrió la bola y en un cerrar de ojos se armó el encuentro cervecero con amigos de otras cervecerías y homebrewers. Entre macerado y filtrado, fuimos probando birras directo de los fermentadores y BBTs (existe mejor forma de tomar una birra??) más alguna birra de los amigos y alguna botellita de viajes pasados para amenizar la charla y pasar el costillar y las ya famosas (?) mollejitas al curry y Schwarzbier del BierMaster.

Cansadas por el largo de los días pero con el espíritu vivo y listo para seguir cocinando. Otra vez la magia de la colaboración se hizo presente, otra vez cervecerías amigas se juntaron para hacer lo que más nos gusta, otra vez hubo magia en las ollas… El resumen, 48 horas intensas, 850 km recorridos, muchos litros de birra, otros tantos kilos de carne, 2 cervecerías y muchos amigos. El resultado: otra colaboreta para el recuerdo….

Ahora sólo queda ser pacientes y esperar el trabajo de las levaduras y el tiempo para poder probar estas dos nuevas birras. La belgian IPA y la Belgian IPA por Fenicia y Peñón del Águila. Que sea cerveza.